Lo que de lejos parecía un nubarrón del atardecer, una de esas boinas con las que a veces se presenta el Serantes, resultó ser una humareda impresionante. Aunque las fotos están captadas desde Valle de Trapaga se puede adivinar el infierno en el que se ha convertido la ladera del monte. Ya de noche se pueden atisbar las luces de los camiones de bomberos que desafían a lo imposible para que todo vuelva a su ser.
2 comentarios:
buenisimo el blog !! me encanta !!!
UN SALUDO A LOS DE SAN LORENZO.
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